viernes, 24 de octubre de 2014

Revivir

Inventarse de nuevo, perderse en un nuevo sol. Salir a ver la vida de nuevo.
Creer en todo lo que ayer fuera pura desilusión. Romper el pasado a fuerza de vivir al extremo este presente.
Darle pinceladas de alegría a un alma agotada de bajones.
Conectarse al cielo, a los momentos del día. A las charlas con amigos, al suspiro por belleza, a la complicidad de una mirada.
Descubrir más allá de una palabra dicha, de una señal expresada. Aquel hueco que vemos en lo que no se dice o hace.
Resolver fácilmente lo que algunos enmarañan.
Ser feliz aunque duela atravesar lo previo.
Cruzar los dedos para poder estar con esa persona que amas.
Reducirse a un niño para sentir tanta dulzura, que nada ni nadie pueda opacar esa pureza del corazón.
Rozar con la piel, crecer el sueño, dejarlo volar.
Volver a vivir todo el tiempo, a cada rato, en cada momento del día.
Revivir.

domingo, 5 de octubre de 2014

En algún lugar te espero.

Bajarme del globo. De ese artefacto que me mantuvo flotando por largo tiempo. Y sin saber ahora como seguir.
Caminar en la tierra siendo ballena, respirar con los pulmones, y pensar en la gente, en vez de mi soledad.
Cómo se hace para estar presente siendo que tantos años estuve ausente?
Cómo ser feliz, o conectar a los sentimientos realmente, cuando todo en mis inicios se conecto desde lo imaginario?
Un padre invisible, una madre ausente, un contexto demasiado precario para ser un "puto" realista.
Y ahora el presente me demanda felicidad, me demanda algo interno resguardado por años. Resguardado por temor, por daños, por dolor.
Hoy comienzo a ser algo más parecida a la que soy en verdad.
Pero sin embargo aún no me armo. Recién me encuentro dando mis primeros pasos en la tierra. Aprendiendo a sentir mis pies conectarse a mi cabeza decir hoy, ni ayer ni mañana.
Y mirar lo que pasa en la realidad, conectarme desde lo terrenal.
En el globo, el lugar que conozco. Hoy en la tierra, dónde viven los que me esperan.

sábado, 4 de octubre de 2014

Hay gente que vive preocupada por no dejar rastros de sus verdades. Y otras que luchamos por sacarlas a la luz de la mejor manera.
No se puede subestimar al amor, ni evitar dolor dónde se ha producido una rotura.
Es imposible reprimir la libertad de sentir tanto tiempo. Un cuerpo no lo tolera sin tortura tanta tensión.
Ojala que mis palabras, mi dulzura, y mis caricias llenas de amor, hayan sido la calma necesaria para tomar decisiones furiosas. Decisiones que saquen la tormenta y traigan el viento que arrasa con esa nada que es aún hoy.
Ojala que nada haya sido en vano, y que la vida sea un festejo. De este amor nacido de manera incorrecta, pero con total contenido y profundidad.

viernes, 26 de septiembre de 2014

Desde que mi corazón conecto a tu profundidad, desde que mi corazón no deja de sentirte, siento que tu ausencia me debasta.
Te amo sin conocerte. Te amo al verte. Te amo sin explicaciones y sin razón.
Quiero volver a sentir un abrazo pero desde vos hacía mí. Que sea tu cuerpo el que me traiga este amor que llevo cargando hoy yo sola.
Y seguro que existen argumentos para tildar todo esto de incorrecto. Pero mi amor es demasiado libre para matarlo solo a silencios.

domingo, 21 de septiembre de 2014

Padres terribles de músicos geniales

 

 Por José Pablo Feinmann
Si el Antiguo Testamento presenta la figura de un dios castigador de pecados, no hay que asombrarse que muchos padres duros surgieran en la historia para aplicar esa dureza a sus hijos. Así, los echarían del Paraíso, no del que el Padre fundante echó a Adán y Eva, sino del supuesto paraíso de la infancia, un paraíso lleno de sucesos horribles. Se sabe: la crueldad del dios fundante abandonó a sus hijos a la tentación. Eva fue tentada al pecado por la serpiente del Mal, que era el Diablo disfrazado, y comió del fruto prohibido.
(Nota: Resultará tal vez interesante un breve repaso por los distintos nombres de este importante personaje: fue llamado el Diablo desde la Antigüedad hasta el cristianismo primitivo; Satán, en la temprana tradición de los cristianos; Lucifer, en la Edad Media; Mefistófeles, durante la Modernidad, tal como es posible comprobarlo en el Fausto de Goethe, que, conjeturamos, recibió Su ayuda para escribir tan magnífico libro. También, en la Biblia, Belcebú, Belial, El Maligno, Abadón o Apolión. Ofreceremos seguidamente Su nombre en los versículos que ofrece Matías: Satán, Matías 4:11. Príncipe, Matías 12:24. El Maligno, Matías 6:13 y Belcebú, Matías 10:25. Abadón se le dice en Apocalipsis 9:11. Y Belial en Corintios 6:15. También se le dice Abadón en una mala novela de Sabato, motivo por el que tal vez Abadón sea el más desdichado de Sus nombres. Lo nombramos, toda vez que lo hacemos, con mayúscula porque Él es, sin más, Dios. Esto lo tratamos en otros libros. Ver: “Dios es ateo” en mi próximo libro de cuentos Bongo, Infancia en Belgrano R y otros cuentos y nouvelles.)
Sin embargo, ¿quién fue el Creador del Mal? Dios. ¿No debía contener Dios una gran parte de esa sustancia (el Mal) para crear al Diablo? Desde luego. Satán es creado con sólo una parte del Mal que radica en Dios. “Luego de Aschwitz”, dirá Karl Löwith, “es imposible imaginar una divinidad por completo bondadosa”. Esa figura omnipotente y poseedora del Bien para escarmentar al Mal va adquiriendo distintas figuras a lo largo de los años. La primera es la del Dios judaico. El Levítico es estremecedor. Empieza así: “Yahvé llamó a Moisés y le habló así desde la Tienda del Encuentro: ‘Di esto a los israelitas’” (Biblia de Jerusalén, pág. 121). Y termina así: “Pero si no escucháis y no cumplís todos estos mandamientos; si despreciás mis preceptos y rechazáis mis normas (...) también yo haré lo mismo con vosotros. Traeré sobre vosotros el terror, la tisis y la fiebre que os abrasen los ojos y os consuman la vida. Sembraréis en vano vuestra semilla, pues el fruto se lo comerán vuestros enemigos; os tiranizarán los que os aborrecen y huiréis sin que nadie os persiga” (Levítico, 26/17), Biblia de Jerusalén, pág. 151).
Esta figura del Padre no es cuestionada en el Nuevo Testamento, que acepta en bloque al Antiguo. Así, bien autorizado, si se me permite este abrupto salto temporal, se habrá sentido el padre del pequeño Mozart para tiranizar y explotar a su hijo a través de las cortes de Europa. Primero creyó que habría de ser la hermana del pequeño Wolfgang la que habría de rendirle esos frutos, hasta que escuchó a su hijo tocar algunas composiciones. Cambió de idea. Wolfgang Amadeus era un genio y ese genio debía expresarse en la insondable faltriquera de su padre. Wolfgang pasó su infancia deslumbrando a la nobleza europea con su capacidad para improvisar. Si Leopold fue la pesadilla de Wolfgang se dice que Wolfgang fue la de Salieri, aunque ahora se niega, lo que ha permitido editar música de Salieri que –según creo– lejos de desmentir la tesis de la enfermiza envidia de éste por Mozart, la confirma.
La imagen de Leopold Mozart ha consolidado –en casi todas las formas del arte– el concepto del padre despiadado, astuto y expoliador. Mayor desdicha, sin embargo, le tocó a Beethoven. Leopold era un padre frío y calculador. Explotaba a su hijo como un capitalista de Manchester a sus obreros, pero al menos no era alcohólico y no lo castigaba. El padre de Beethoven intentó hacer de su hijo otro Mozart. Pero el niño Ludwig no tenía las precoces y asombrosas dotes del niño Wolfgang, motivo por el que su padre decidió transformarlo en un Mozart a golpes y otros rigores. Por ejemplo, levantarlo de su cama en horas de la madrugada para que interpretara piezas para sus amigos de farras. Si lo hacía bien, volvía íntegro a la cama. Si no, el viejo avaro y brutal lo castigaba. Se dice (y es muy posible) que los castigos que Ludwig van recibió durante esa infancia terrible provocaron su sordera. Esa sordera le impidió escuchar su Novena sinfonía. Un sordo puede componer, la música suena dentro de su cabeza, pero no puede escuchar.
Friedrich Wieck, el padre de Clara Schumann o Clara Wieck, se opuso tenazmente a la relación de su hija con el genial Robert. No dudaba del genio de Schumann, pero además de tener genio, ¿qué tenía? Nada. Imaginaba para su hija algo mejor. Ella era una mujer exquisita, notable pianista y compositora. Fue víctima de los prejuicios de su época, pues se juzgaba a sí misma comparándose con Franz Liszt y solía decir que nunca llegaría a tocar ni componer como él. Que ninguna mujer había compuesto algo que valiera la pena antes que ella, ¿por qué habría entonces de hacerlo? Bastará con escuchar su bello Nocturno Op. 6 Nº 2 para advertir que se equivocaba. Pero no eran tiempos en que las mujeres compitieran con los hombres en tareas que solían estarle dedicadas: la creación musical, desde luego.
El mismo Liszt alentó a Clara a dedicarse con esmero y convencimiento a la composición, incluso le dijo que no tenía por qué envidiarlo, que su arte en el piano era tan bueno como el suyo. Clara Schumann respondió con siete hijos y dedicó –luego de declararse la locura de Robert– su vida a difundir la música de su marido y a cultivar una hermosa amistad con Johannes Brahms. Esta amistad, este encuentro entre dos seres extraordinarios que deciden la creación del amor en el modo de una amistad imperecedera, tal vez sea la más hermosa de sus creaciones. Debe haber sido –quién podría dudarlo– una mujer formidable: gran pianista, compositora de talento, madre fecunda y depositaria de la devoción de dos hombres inmensos, Schumann y Brahms.

viernes, 19 de septiembre de 2014

Estar vivo

El estar vivo, que será? Quién tiene o lleva su definición cercana a lo real?
Hoy una mujer torpe muy torpe, me dijo:- Te volviste a enamorar, estas viva.
Y le comente que siempre lo estuve, que no se resume el estar vivo a un estado anímico o a ser un simple transmisor de deseos, alegría y belleza.
El estar vivo es precisamente preguntarse por el sentido de la vida todo el tiempo.
El reflexionar, el alegrarse, el llorar, el lamentarse y volver a la búsqueda de la vida. Es el permanente conectar.
Me dolió estar expuesta al juicio de una mujer que nunca mira el sol, que solo lo toma. Nunca lee libros solo revistas de moda. Nunca mira a los ojos, solo al pelo, a las manos, al cuerpo. Me dolió somerterme al juicio de alguien que no conecta a la vida desde lo vivo o natural, sino desde lo superficial.
Estar vivo no se reduce a sentir amor, o a sentir deseos sexuales, o a estar todo el día riéndose de todos y todo.
Estar vivo es basto, es pleno, es búsqueda, es pregunta abierta e infinita.
Estar vivo tal vez sea, lo que nos lleve durante toda nuestra vida seguir aprendiendo.

sábado, 30 de agosto de 2014

La práctica me cuesta, cuando todo en el camino es adverso, enemigo y sombrío.
Me juzgas y con un dedo inquisidor me marcas lo que debería ser,
pero vos que sos? Si nada pudiste recuperar de lo bueno que había aquí.
El retrato de nuestra perdición se debería llamar este cuadro agónico de nuestra falta de amor.
Qué te pasa cuando me vez y queres cambiarme?
Cuánto te cuesta entender que yo no soy a tu imagen y semejanza?
Qué pobrecitos somos, nada supimos a la hora de juntarnos.
Nos perdimos en este bosque de crueldades, nos dejamos caer, derrotados por la falta de sinceridad.
Seguramente la vida nos encause a otros mares, pero tenemos algo que nos unirá a desgano.
Cuesta mucho desprenderse de una historia con tanto contenido y con tanto por lo que seguir.